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lunes, 25 de agosto de 2008

LA MUSICA DE MI TIERRA




Música Folklórica Venezolana
Isabel Aretz, Manual de Folklore Venezolano

La música folklórica venezolana comprende numerosas especies, bien caracterizadas, que sirven en unos casos para el baile y el canto como simple esparcimiento y en otros están unidas a determinadas celebraciones, generalmente de orden religioso, o a diferentes faenas, como el ordeño y la conducción del ganado. Ahora en nuestros días la música folklórica venezolana tiene grandes exponentes y un movimiento cada vez mayor de nuevos artistas, de todas partes del territorio nacional.Venezuela posee música de origen indígena como las que acompañan los bailes de la “Tura”; de origen negro como ciertos golpes de tambor; de origen europeo antiguo, como algunas rondas infantiles y canciones religiosas y canciones románticas, comunes a Centroamérica, que no tienen mucho mas que tres cuartos de siglo de existencia. Pero a su lado posee un riquísimo caudal que podríamos llamar original, en cuanto se diferencia de las expresiones antes mencionadas y también se diferencia del folklore de los países vecinos, aunque en algunos casos no desmienta una ascendencia española común. Así ciertos galeropes que se escuchan también en Panamá o en México o en Cuba, los cuales suelen recibir otros nombres y variar en detalles. El estudio de estas características musicales no se puede hacer sino lentamente, y sobre la base de la escritura total de los fonogramas obtenidos en las diferentes zonas de Venezuela.


Música para bailar Joropo:

El Corrido: la melodía del corrido transcurre a la manera del canto del llano, sin saltos, insistiendo sobre ciertas notas. Su exposición es descendente y puede ser mensural o amensural, sobre escala mayor o menor sea melódica o antigua, se canta con textos de romance, a veces en contrapunto, y el acompañamiento repite por lo general la formula inicial, que puede ser rasgueada en el cuatro y punteada en el arpa, también con maracas y bajo.

El Galerón: De esta especie se conocen dos formas, una moderada que se canta, y otra mas movida que se baila. El Galerón se canta siempre con acompañamiento de cuatro o de guitarra, también mandolina o bandola oriental, es amensural por su melodía y esta marcha con independencia respecto del acompañamiento que repite siempre una misma fórmula. Sus giros melódicos son amplios, con saltos hasta de séptima y de tipo descendente. Sus motivos melódicos constan de dos a cuatro incisos repetidos con variantes. El texto tiene forma de glosa.

El Pasaje: es antiguo como forma. Su melodía es mensural, independiente del acompañamiento, y a veces amensural, sus giros libres obedecen al texto y forman periodos irregulares de tres o más motivos básicos. En esta especie se aprecian variaciones, contrapunteos con el instrumento cantante (arpa o bandola), y modulaciones a tonos vecinos. Se canta con textos de coplas, pero también puede ser puramente instrumental. A veces se dan verdaderas series de pasajes con los nombres de Pasaje, Yaguaso, Guabina y Marisela u otros.

El Golpe: esta especie es la más moderna de las anteriores, estructural, a dos generalmente, como el Vals; lleva ritmo sesquiáltero a veces. Ofrece, cadencia frecuente sobre el quinto grado. En su melodía se aprecian variaciones y repeticiones de incisos que se pueden llamar repercusión. El golpe puede ser instrumental o cantado. En este caso el texto puede llevar el nombre de Décimas, aunque no corresponda a dicha especie poética, muchas veces se designan los golpes con nombres particulares, como: Chapola, Carnaval, Camalión, Refalosa, Etc.

El Tamunangue: se compone de una serie de una serie o suite de piezas diferentes, algunas de las cuales, aisladas tienen amplia dispersión, como es seis por ocho y el galerón, pero así se ejecutan en una sola parte del Estado Lara. En casi todas estas piezas se observa cierta persistencia por el ritmo en seis por ocho que alterna en algunas con el tres por cuatro. Es también común el paralelismo de terceras como en la Bella, cuya melodía marca cuatro corcheas por compás, en tanto el acompañamiento persiste en su seis por ocho. La batalla, con que se inicia la serie, es en cambio una pieza casi sin paragón en Venezuela, se parece por su ritmo a ciertos carnavalitos y pasacalles del norte argentino y de Bolivia. Melodía y acompañamiento transcurren en compás de dos por cuatro prefiriendo la formula de corchea- dos semicorcheas- la melodía se produce en dúo de terceras, con la intercalación de alguna cuarta, quinta o sexta. Este dúo alterna con el canto del coro, también a dos voces, que corea el estribillo, forma que si es típicamente venezolana. El Chichivamos, La Juruminga, La Perrendenga y el Poco a Poco, se caracterizan por la alternancia de solo y coro. Esta ultima pieza cuenta de dos movimientos: el primero muestra alternancia de grupos de tres y de dos corcheas (o su contracción) en el canto y en el acompañamiento de los compases impares, y ritmo en tres por cuatro en los pares. El segundo movimiento, mas veloz, sobre acompañamiento en seis por ocho, muestra otra vez en la melodía la alternancia de compases de seis por ocho y tres por cuatro (Ritmo sesquiáltero). El Seis por ocho lleva acompañamiento permanente en seis por ocho y melodía rítmicamente libre, que se entona a dúo o en forma alternada entre dos cantores, según las partes.

Danzas varias: las danzas andinas antiguas, a veces se asemejan por sus características musicales a las danzas que componen el Tamunangue. Son estas: el San Rafael cuya melodía lleva compás de seis por ocho, a veces en dosillos, mientras el acompañamiento marca un tres por cuatro en grupo de dos corcheas por tiempo. La palomera, que se acompaña con el requinto de la misma manera que con el arpa o la bandola acompaña los pasajes. El requinto canta en terceras paralelas e inicia las frases, a las cuales complementa o se agrega el cantor. El Pato, (llamado antiguamente Pato Bombiao cuando se recitaban coplas o “bombas” a la pareja), lleva melodía y acompañamiento en seis por ocho, con estilo de canto llano, como el Corrido, y movimiento descendente. Los periodos son de cuatro frases.

La contradanza: que antiguamente se bailó en toda Venezuela, se utiliza todavía como música de ciertas danzas corales, que forman parte de los conjuntos de danzantes que bailan por promesa. Así entre los “locos” del Estado Mérida, donde alterna con el merengue.

Danzas y merengues dan su música también para los conjuntos de danceros.

La danza aparece junto con la marcha en la fiesta de la Candelaria. Y con el merengue integra la danza de los locos. Danza y contradanza acompañan además las danzas de las cintas en Los Andes.

El ritmo del merengue aparece en gaitas y guasas, y en numerosos cantos de parrandas orientales. Las melodías suelen dar cinco notas por compás de seis por ocho, y en tresillo de negra-corchea y pie de dos corcheas, cuando se sigue el de dos por cuatro. El acompañamiento marca cinco corcheas, acentuadas de diferente manera, por lo cual unas veces se produce un cinquillo (5x8), con una sola acentuación en la primera corchea; otras, grupo de tres corcheas –corchea-negra- (6x8), acentuada la primera corchea y la negra.

La Polca: con otros nombres pervive en Venezuela, sea en Apure, bajo la danza del Paloteo, o en Trujillo, con el Santo Domingo, donde intercala coplas recitadas, denominadas bombas.

El Vals: dio hijos venezolanos, que en el Táchira llevan a veces el nombre de pasillo, lo mismo que en Colombia, aunque ambos se diferencian en detalles. El vals venezolano de los Andes lleva un acompañamiento muy peculiar, que marca a menudo una negra con puntillo-corchea-negra, y otras veces lleva un ritmo similar al del Joropo.

Bailes de Tambor, la música que acompaña los toques y bailes de tambor es una de las más características de Venezuela. Sobre un fondo polirritmico de tambores se eleva siempre la voz del solista. Al que contesta un coro. Las melodías tienen un carácter muy particular y constituyen un cancionero que podríamos llamar mulato, ya que traen reminiscencias de la música afro, pero criollizada en muchos casos. Algunos cantos afro son pentatónicos, otros responden a modos antiguos y algunos hay que parecen mas bien gritos y ladridos, como el golpe que se intitula “echa el perro pa`fuera” típico de Caraballeda, Estado Vargas.

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